11 La guarida del cadáver errante

Título original: Lair of the Lich (#27).
Autor: Bruce Algozin.
Ilustrador: Jim Roslof (Portada de John Rosenfeldt).
Fecha de publicación: 1986 (Original 1985).
Número de páginas: 152.
Número de fines: 16 (Buenos: 8 - Regulares: 1 - Malos: 7).

Sinopsis: Eres Eric, un aprendiz de mago con poderes siónicos, que parte hacia el castillo de Necrópolis para recuperar el libro de hechizos que un liche ha robado a tu padre.

Comentario personal: Empezaré diciendo que este libro ha conseguido en algunos momentos ponerme nervioso, pues hay dos o tres cosas que no me han gustado nada, pero cuando ya estaba decidido a ponerle una nota bastante negativa, ha conseguido remontar el vuelo con uno o dos finales muy interesantes. La guarida del cadáver errante (qué largo se hace el título, por haber sido publicado en un tiempo en que la palabra liche -o lich- no era de uso siquiera marginal en castellano) es claramente un libro que va de menos a más (en algunos fines) o de menos a menos, manteniendo una constante vulgaridad, en otros.

Bruce Algozin era nuevo en el patio cuando escribió este, su primer libro de tres en la colección. Supongo que por eso -y porque ningún editor le avisó- no sabía que no es necesario explicar de forma textual que el protagonista tiene que tomar una decisión justo antes de acabar una página en cuyo pie, precisamente, se pide al lector que haga una elección. Puede parecer una tontería, pero acaba haciéndose demasiado artificial a la tercera vez que se advierte.

En el debe también toca meter al acompañante de marras que principalmente sirve para dar la réplica al protagonista, incluir algún diálogo gracioso y un par de momentos edulcorados en que el personaje principal se da cuenta de que su compañero es más valiente, más fuerte o más querido de lo que pensaba. Nada nuevo.

Pero quizá lo peor sea lo mal parado que sale el cadáver errante en la mayoría de encuentros. En general me ha parecido un libro muy fácil, que permite alcanzar el éxito en demasiados fines (más de la mitad, de hecho), y aunque es verdad que es también el libro con más muertes de la colección, estas llegan casi siempre a manos de seres distintos del liche que da título al libro. Fines fruto de los también ya famosos encuentros aleatorios con criaturas que aparecen durante una o dos páginas y en una única rama que no tienen mayor justificación que hacer el libro -normalmente en vano- un poco más entretenido. El protagonista puede encontrar la muerte tras toparse con una sombra, con un esqueleto o un oso-lechuza, y sin embargo contra el cadáver errante tiende a salir victorioso en una proporción disparatada. No solo eso, sino que queda como alguien de escasa inteligencia (y estamos hablando de magos muy poderosos que escogieron esta forma de vida eterna) al que es fácil engañar y no demasiado peligroso. Esto tampoco es nuevo en la colección, tenemos los ejemplos de los enemigos principales en La venganza de los dragones del arco iris, El dragón negro o El Castillo de las Pesadillas. El joven protagonista siempre ha de ser más listo.

Lo anterior chirría porque pocas criaturas más poderosas que un liche se pasean por el universo D&D, pero es que además el personaje principal es capaz de tomar el pelo a un demonio y marcharse sin mirar atrás tras haberse poco menos que burlado en su cara. Todo en conjunto ha conseguido que me cayera antipático, más que por su arrogancia, por su poco realista exceso de poder. Un Mary Sue en toda regla.

Al hilo de lo anterior, en el libro se habla del mencionado demonio como El Maligno, y en el índice se le describe como una personificación del diablo. Obviamente esto va totalmente en contra de la mitología D&D, y no es el único elemento fuera de contexto: la manera en que funcionan los hechizos responde más bien a la magia tradicional, con ingredientes extraños que causan efectos que no tienen nada que ver con los mismos, que con el funcionamiento propio de Dungeons & Dragons. Para quien lo considere importante, desde luego, es un error de bulto.

A favor hay que decir que el libro tiene una consistencia prácticamente perfecta. El autor se busca la vida para hacer que el protagonista siempre llegue con monedas en los bolsillos -a veces de forma un poco forzada, todo sea dicho- al momento de la verdad donde sucede el encuentro con el liche. También hay varios fines a los que se puede llegar por distintas vías y siempre está bien resuelto de forma que no haya inconsistencias. Muy trabajado en ese aspecto.

Por último, querría destacar dos fines. Uno de ellos (que he considerado regular por lo que acaba sucediendo) por su tono más adulto y realista; y otro, el último del libro, con giro argumental incluido, porque revela las verdaderas intenciones del cadáver errante, e incluso cambia completamente el sentido de la historia si se reflexiona en lo que podría haber sucedido solo dejando pasar el tiempo (a la manera de La ceremonia del té). Muy interesante, y una justa indemnización al liche por el trato recibido en el resto del libro.

En el apartado gráfico debuta también Jim Roslof, en el que sería su único trabajo de la colección. Recuerda muchísimo a Ted Enik, tanto en lo bueno (fondos y detalles, la ilustración a doble página es estupenda) como en lo no tan bueno (expresiones faciales un tanto infantiles a veces). En general, ninguna queja en este aspecto.

En conclusión, un libro muy consistente pero con demasiados fallos, que peca de complaciente con el lector al brindarle triunfos fáciles y un protagonista excesivamente idealizado, pero que tiene varios tramos y un par de finales que hacen que merezca la pena.

Puntuación: 5'5.

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