06 ¡Dragones!

Título original: Dragons! (#16).
Autor: Jim Razzi.
Ilustrador: Kevin Callahan (Portada de Paul Granger).
Fecha de publicación: 1984 (Original 1984).
Número de páginas: 54.
Número de fines: 11 (Buenos: 2 - Regulares: 6 - Malos: 3).

Sinopsis: Tras encontrar un libro sobre dragones, decides salir a buscar uno de sus tesoros para ayudar a tu pobre familia.

Comentario personal: Siendo un aficionado confeso de los libros (y películas) de fantasía medieval, ¡Dragones! partía de una situación ventajosa en lo que a posibilidades de gustarme se refiere. Sin embargo, las expectativas no eran altas, habida cuenta del tono -a mi pesar- en ocasiones demasiado infantil de la colección. Afortunadamente no se cumplieron mis temores y, aunque es cierto que el libro está claramente enfocado a un lector pre-adolescente, considero que puede encandilar a cualquier amante del género.

La premisa inicial no es nada del otro mundo: niño de familia pobre aprovecha la ausencia paterna para salir en busca de aventuras y tal vez un tesoro. Posiblemente el objetivo más cliché de la literatura pero como suele decirse "si algo funciona, no lo toques". Y ¡Dragones! funciona porque hay un poco de todo eso que uno se espera encontrar: dragones (obviamente), magia, algo de humor, recompensa por buenas acciones, misterio... Es verdad que en ocasiones se asemeja a un decálogo del pequeño caballero: más allá de la inconveniente moralina que a menudo encontramos en la colección, en ¡Dragones! se abren distintas elecciones cuyo éxito o fracaso depende en gran medida del sentido común. Pero en ese aspecto es de un realismo nada maquillado con la excusa de la edad del lector target que es muy de agradecer: en este libro elegir mal significa, por lo general, muerte.

Todo lo anterior no evita que ¡Dragones! sea efectivamente muy pueril en muchos tramos, y aun con la excusa de la colección de la que forma parte, se ha de reconocer que hay varios libros (que fueron publicados más tarde, es cierto) que mantienen un tono mucho más adulto. Este hecho, respaldado por las demasiado infantiles ilustraciones de Callahan, alejan al libro de cotas más altas, pero me quedo con sus aciertos, especialmente el sensacional juego de puertas en las páginas 49 y 51.

Un libro que deja un buen sabor de boca y que, en su simpleza, se beneficia de la brevedad de la colección. No daba para mucho más, pero cumple su cometido.

Puntuación: 7.

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